Shintoismo
Publicado en Filosofía y Cultura el 18 de Enero, 2008, 10:45 por Ibado|
El sintoísmo, religión nacional del Japón, es una amalgama de creencias y ritos ancestrales centrados en la adoración de fuerzas sobrenaturales denominadas Kami. Ha sobrevivido desde tiempos remotos hasta la actualidad, pero con el transcurso de los siglos ha experimentado innumerables adaptaciones y transformaciones. Caracterización del sintoísmo El nombre de la religión nacional del Japón, sintoísmo, se acuñó en el siglo VI, a partir de dos conceptos chinos, Shen y to. Shen, Shin en japonés, que significa espíritu o dios, y to, do en japonés, que significa vía o camino. Esta denominación servía para diferenciado del budismo (Butsudo o vía de Buda). Los espíritus o dioses cuya adoración es la base del sintoísmo son las fuerzas sobrenaturales llamadas Kami, que son múltiples y variadas y que a lo largo de los siglos han aumentado en número y han experimentado numerosas mutaciones. Las características más notables del sintoísmo son las siguientes: a) La capacidad sincrética, es decir, la facilidad para adaptar o asimilar creencias de otras religiones con las que ha convivido, en especial el budismo. b) Es una religión nacional que ha favorecido la creación de mitos propios, a la vez que se ha visto complementada por otras religiones, como el budismo y el confucianismo. Por su propia naturaleza ancestral, es arcaica y conservadora, pero ha pasado por cambios y adaptaciones a lo largo de la historia. La teología sintoísta: los Kami Los Kami son seres sobrenaturales con un poder y una capacidad superiores a los del hombre, que residen o se materializan en objetos y seres. Su número es muy elevado y son difíciles de plasmar iconográficamente. Se pueden condensar en tres grandes grupos, los Kami de la naturaleza y sus fuerzas, los Kami de los uji (linajes) y los Kami de individuos y de los antepasados. Los Kami de la naturaleza son los más antiguos. Entre ellos están los árboles, especialmente los pinos y los grandes ejemplares. Del mismo modo, las montañas, las piedras (en especial las de formas extrañas), los lagos, los n"os eran también Kami. Los animales, muy especialmente los grandes ejemplares, eran vistos como manifestaciones de Kami o como Kami ellos mismos (lobos, ciervos). En muchos casos eran ideados como seres favorables al hombre y se les invocaba para conseguir una mejor cosecha. El trueno, los astros o el viento eran también Kami venerados, resultando la naturaleza un ámbito poblado de seres sobrenaturales y generalmente benéficos. Se tendió también a identificar territorialmente a estas divinidades surgiendo Kami de campos de labor o de valles fértiles. Los Kami de los linajes o uji surgieron de los Kami territoriales, que fueron modificando y ampliando su campo de acción hasta representar y proteger a los grupos allí asentados. El Japón primitivo se organizaba en linajes (uji); la pertenencia al uji se sustentaba en lazos de parentesco comunes, ya fueran biológicos o ficticios, en la aceptación de la jefatura del uji y en el culto de la divinidad protectora, el ujigami. Cuando la organización social se hizo más compleja, ciertos sublinajes se vieron privilegiados y aumentaron su importancia Por otra parte, el linaje Yamato fije consolidando su superioridad frente al resto de los linajes del Japón. Reconocidos sus jefes como reyes por los chinos tras aceptar pagar tributos, el linaje Yamato aumentó su poder a partir del siglo III, controlando territorios extensos y comenzando a consolidar una ideología que sustentase su preeminencia Los soberanos Yamato decían originarse en Yimmu Tenno, el primer emperador del Japón, emparentado con los dioses, cuya vida es fechada en los relatos legendarios hacia el 660 ae.c. A partir de la mitad del siglo VI comienzan a centralizar-se los cultos, en especial los festivales de primavera. y a regularse los rituales. El reino Yamato intenta controlar y canalizar la religión de los uji, vasallos por medio de una administración política unida estrechamente a lo religioso. Los individuos excepcionales por su poder o sus capacidades son tenidos en vida por Kami, como, por ejemplo, el emperador. Tras la muerte también se convierten en Kamí algunos Personajes especialmente notorios, aunque no parece que existiese un culto de los antepasados tal y como se realizó en China. además, como consecuencia de que el mundo de la muerte y el culto funerario fueron facetas religiosas en las que se especializó el budismo a partir de su implantación, el conocimiento de los ritos fúnebres ancestrales se resiente. También la fecundidad estaba presidida por Kami que se materializaban en piedras y objetos que presentaban formas alusivas a los órganos sexuales masculinos. El sintoísmo antiguo El sintoísmo antiguo, que ni siquiera llevaba el nombre de shinto, engloba a las religiones del Japón en la época previa al impacto del budismo y de los métodos de gobierno extranjeros. Los cultos sintoístas más antiguos eran naturalistas, sin santuarios, centrados en ceremonias que se adaptaban al calendario agrícola. Existían especialistas en lo sagrado, pero no formaban una verdadera casta sacerdotal, sino que eran más bien chamanes capaces de atraer a los Kami y someterlos, y adivinos que utilizaban huesos y caparazones de tortuga y homoplatos de ciervo o decían conocer el futuro por la interpretación de presagios. Las prácticas religiosas principales debieron de ser los matsuri, que eran ofrendas y ritos para implorar a los Kami. Constaban de una fase en la que se intentaba atraer al Kami, congraciarse con él mediante ofrendas de arroz o pescado y especialmente de sake (aguardiente de arroz tenido por una bebida de índole misteriosa), para implorarle favores o pedirle que desvelase el futuro. Estas ceremonias se realizaban junto con banquetes comunitarios, cuyos participantes caían en trances provocados por la ingestión de sake, y se acompañaban de procesiones (miyuki) y de enfrentamientos rituales: lucha con espada, carreras de caballos o tirar de una soga. Se cree que tenían la finalidad de unir al grupo y favorecer la toma de decisiones. El sintoísmo imperial y shogun Desde el siglo VI hasta 1868 se desarrolla el sintoísmo imperial y shogunal, que acusa la influencia del confucianismo como forma política de justificación] del poder imperial y también recibe el influjo del budisífl01 con su carácter filosófico, su insistencia en la iconografías en el más allá y a muerte. El budismo resultó un resulto para el sintoísmo y se produjeron fuertes controversias en torno a la figura de Buda, entendido por sus detractores como un Kami extranjero y pernicioso. El sintoísmo, frente a este reto, intentó adaptarse. Por ejemplo, los sutra budistas se utilizaban como poderosos conjuros y los monjes actuaban como chamanes capaces incluso de ayudar al muerto en su viaje al más allá. Los dioses sintoístas terminan identificándose a partir del siglo XII con bodhisatvas, que cantan sutras budistas en los altares shinto. Incluso, a consecuencia de la ¡influencia jesuita en los siglos XVI y XVII, surgió un sintoísmo sincrético con el cristianismo. El sintoísmo de Estado Desde el siglo XIV hasta 1868 hubo en Japón defensores del sintoísmo tradicional, libre del sincretismo budista, pero, en esa fecha cae el régimen del shogunado. Con el fin del shogunado se desarrolla un sintoísmo tradicional que defiende dos ideas fundamentales: la supremacía imperial y la superioridad del pueblo japonés sobre todas las naciones extranjeras, incluida la china. Esta opción ideológica consolidó un ultranacionalismo que fue muy perjudicial para los países vecinos del Japón una vez que, a partir de 1868, el sintoísmo se convirtió en religión de estado. Después de fluctuar entre la tolerancia y la represión de otras creencias para alinearse con las constituciones europeas, en 1 889 se optó por la libertad de culto. El estado, en teoría, no poseía una opción religiosa definida ni medios legítimos de represión contra las religiones extranjeras, como el budismo o el cristianismo. En la práctica, la consecuencia fue el surgimiento de tres sintoísmos diferentes. En primer lugar estaba el sintoísmo de los templos (jinja shinto), que por una artimaña constitucional se decía no religioso y que el estado subvencionaba y controlaba nombrando a los sacerdotes y organizando las ceremonias tradicionales. Para no vulnerar la teórica libertad de culto, los sacerdotes sintoístas eran tenidos por funcionarios estatales. El sintoísmo se enseñaba en las escuelas y los maestros llevaban obligatoriamente a sus alumnos a sus ceremonias principales. Se divinizaron oficialmente numerosos emperadores antiguos y otros personajes políticos del pasado; destaca el culto al emperador OjinHachiman, que fue tomando el carácter de dios de la guerra y al que se dedicaron un gran número de templos a la par que el imperialismo militarista japonés se desarrollaba. El segundo sintoísmo fue el de la casa imperial (kohitsu shinto). Constaba de ceremonias muy arcaicas y, a pesar de ser de tipo familiar, influyó en el culto de los santuarios. En los años que van desde la restauración Meiji a la derrota en 1 945, Japón se entendió como una gran familia encabezada por el emperador y sus cultos. El tercer sintoísmo, estimado como puramente religioso y equiparado al resto de las religiones del Japón, era el de los Nuevos Cultos (kyoha shinto). Eran nuevas religiones que utilizaban el prestigio y amparo del sintoísmo para desarrollar su mensaje religioso; trece de estos grupos fueron aceptados durante la época Meiji como religiones independientes y fueron inscritos en el registro oficial de cultos (ujiko-shirabe) que se realizaba de modo obligatorio en los templos sintoístas oficiales. El sintoísmo actual Con la legislación impuesta por los estadounidenses en 1946, se llegó a una real libertad de culto que ha favorecido una fragmentación religiosa extraordinaria en Japón. Se estima que el abigarrado panorama de grupos religiosos japoneses actuales incluye varios miles de agrupaciones principales. Algunas son antiguas, como el Tenrikyo (Religión de la Sabiduría Divina), fundado en 1838 por la vidente extática Miki Nakayama (1798-1887), o el Omotokyo (Religión de la Gran Fuente), fundado por la vidente milenarista Nao Deguchi (1836-1918). Otras agrupaciones son posteriores en su fundación a la derrota japonesa y suelen insistir en amalgamar creencias tanto sintoístas como budistas o cristianas. Muchas basan su práctica religiosa en la curación y las técnicas extáticas y entroncan con creencias populares muy arcaicas de índole chamánica. En un ámbito exclusivamente privado, se siguen manteniendo las ceremonias del shinto imperial. También continúa el sintoísmo de los santuarios, que tiene fuerte arraigo en las zonas agrícolas, las más tradicionales, y que sigue ofreciendo hoy en día un marco ceremonial de referencia a muchos japoneses. Se estiman sintoístas en la actualidad 100 millones de fieles, y entre 12 y 15 millones corresponden a alguno de los doscientos nuevos cultos principales. Fuentes escritas del sintoísmo El sintoísmo, al tratarse de una amalgama de creencias locales dispares, no posee textos canónicos de origen sacerdotal ya que no existía una clase sacerdotal organizada y jerarquizada que llevase las riendas del control ideológico. Sin embargo, en el siglo vil, el emperador Temmu (673-686) ordenó la recopilación y ordenación de las genealogías (Teiki) y las narraciones (Kyuji). En el año 712, O No Yasumaro, erudito y estadista muerto en 723, escribió en un complejo japonés plagado de expresiones chinas el Kojiki (Narraciones de las Cosas Antiguas), donde narra la historia del Japón hasta el año 628 incluyendo relatos míticos. En el año 720 se compila en chino el Nihonshoki (Crónicas del Japón en el que trabajan el príncipe Tonen (676-735) y el estadista Fujiwara No Fubito (659-720). Resulta también importante para el estudio del sintoísmo el ¡zumo Fudoki, compilado en 733 y el único de los Fudoki (informes locales encargados por la corte imperial de Nana) que se ha conservado entero. Por último, aparecen datos religiosos de interés en las antologías de poemas del siglo VIII, el Koifuso de 751 y el Man"yoshu de 759, y en el En (Reglamentos de la era de Erigi). recopilado en 927. |
